En la consulta, una de las frases más comunes que escuchamos es:

“Doctor, tengo una herida que no cierra… pero no me duele.”

Y precisamente ahí está el problema.

Una herida que no cicatriza nunca es normal. Puede ser la forma en que tu cuerpo te está alertando de que algo más está ocurriendo: desde una alteración circulatoria hasta un descontrol metabólico o una infección silenciosa.

En personas con diabetes, este tipo de heridas son especialmente frecuentes y peligrosas, ya que pueden evolucionar en silencio hasta convertirse en úlceras graves o incluso provocar amputaciones. Pero con un diagnóstico temprano y la atención correcta, la mayoría pueden prevenirse.

  1. Mala circulación: sin oxígeno no hay cicatrización

La piel necesita oxígeno y nutrientes para regenerarse. Cuando existe enfermedad arterial periférica (EAP), el flujo sanguíneo se reduce y las heridas pierden la capacidad de cicatrizar. Según la American Diabetes Association (ADA), hasta el 50 % de los pacientes con úlceras diabéticas presentan algún grado de insuficiencia vascular. Sin un aporte constante de sangre, las células encargadas de reparar el tejido simplemente no pueden funcionar.

Referencia: Jude EB et al., Diabetic Medicine, 2010; American Diabetes Association, Diabetes Care, 2024.

  1. Neuropatía diabética: cuando la herida no duele… pero avanza

La neuropatía periférica es una de las complicaciones más comunes de la diabetes mal controlada. Provoca pérdida de sensibilidad en pies y piernas, lo que significa que el paciente puede tener una herida sin sentirla. Al no doler, no se protege la zona y la lesión empeora con el roce o el calzado.

Un estudio del World Journal of Diabetes destaca que la neuropatía está presente en más del 60 % de los casos de pie diabético y es una de las principales causas de úlceras que no cicatrizan.

Referencia: Boulton AJ et al., World J Diabetes, 2020.

  1. Infección: el enemigo invisible

Incluso una infección leve puede interrumpir completamente el proceso de reparación.

Las bacterias liberan toxinas que destruyen tejido, prolongan la inflamación y reducen la oxigenación local. La revisión “Diabetic Foot Ulcer: A Comprehensive Review of Pathophysiology and Management” (2023) señala que las infecciones son responsables de hasta el 58 % de las hospitalizaciones por pie diabético.

Referencia: Iqbal A et al., World J Diabetes, 2023.

  1. Azúcar elevada: un freno biológico a la cicatrización

La hiperglucemia crónica afecta directamente las células que reparan la piel, deteriora la inmunidad y altera la producción de colágeno. En palabras simples: el exceso de azúcar “endurece” los vasos sanguíneos y vuelve lentos a los glóbulos blancos. Esto hace que incluso una herida menor tarde semanas o meses en cerrar.

Referencia: Hu SC et al., Frontiers in Endocrinology, 2021.

  1. Malos cuidados: cuando el remedio empeora la herida

Aún es común ver pacientes que aplican sal, miel, ajo o sábila sobre heridas abiertas.

Estos remedios caseros pueden generar alergias, infecciones secundarias o impedir la oxigenación del tejido. La Wound Healing Society advierte que el uso de sustancias no estériles aumenta el riesgo de infección y retrasa la cicatrización.

Referencia: Wound Healing Society Guidelines, 2023.

La buena noticia: la mayoría de las heridas se pueden tratar a tiempo

La mayoría de las causas de mala cicatrización se pueden identificar con un diagnóstico vascular y metabólico temprano.

El tratamiento multidisciplinario —que combine cirugía menor, control glucémico, curaciones avanzadas y evaluación por especialistas— puede salvar extremidades y calidad de vida.

“Una herida que no cierra no es solo piel: es una señal de alarma que merece atención médica inmediata.”

— Dr. Max Guerra Peña, Cirujano especialista en pie diabético y manejo avanzado de heridas.

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